La melodía de la luz por Aitor Arana Arruti

 

La melodia de la luz

Una partitura, una melodía a modo de señuelo para atraerla y atraparla en la oscuridad…la había compuesto para ella.

la melodia de la luz

En aquella cama yacía quien debía interpretarla, darle vida…su presa. Le tarareaba las notas mientras dormía…el sonido de sus sueños…el de la noche. Le dejó la partitura cual veneno para el alma.

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No podía entender cómo había llegado a ella aquel papel lleno de notas que le atraían de un modo dulce y oscuro.

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Y se sentó al piano para tocar la melodía…al sonar las primeras notas, parecía que ya las había oído antes…como en sueños. Según sonaban, la oscuridad se apoderaba de todo.

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Sentado…extasiado…en trance…por fin escuchaba su obra. Sentía que la melodía y la oscuridad lo llenaban todo.

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Aquella noche soñó con él y su melodía. Un escalofrío recorrió su alma y al despertar decidió huir de aquella canción…de aquel piano…de aquel sueño.

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Y creció pensando en lo que había dejado atrás. Decidió volver a aquella casa llena de recuerdos. Algo le atraía con fuerza…era lo que él había sembrado en su espíritu.

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La luz le envolvía y le empujaba hacia aquel piano…hacia aquella partitura que abandonó. Ya no podía luchar más contra algo que le invadía.

la melodia de la luz

Y cerrando los ojos tocó una vez más aquella melodía. El piano la esperaba…también a él. Y la oscuridad volvió una vez más…poco a poco…nota a nota.

la melodia de la luz

Había llegado el momento que esperaba….el que había planeado con malicia durante una eternidad. Era el triunfo….el juego del mal….oscuridad contra luz.

la melodia de la luz

Desde la puerta del cuarto la vio …desnuda sobre la cama…mirándose al espejo… esperándole… era hora de cumplir el destino… llegar al final del camino. Sonreía pensando en que había ganado… la llevaría con él a su reino oscuro y tortuoso.

la melodia de la luz

La cama iluminada…las manos entrelazadas…las sábanas agitadas por la pasión…el olor dulzón del sexo. La luz infinita del cuerpo y el alma de ella incendió la oscuridad de él. El triunfo inesperado de la mujer. Mientras amanecía, se podía oír La Melodía de la Luz.

 

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