Si en el penumbroso medio que nos toca vivir, heredamos ese resabio de luchas ganadas, por los seres «vivientes» en busca de los olvidados ideales. Solo queda el «refrito» de revivir algo que si fue simbólico y que alude a ese «algo más».
Un mundo vacío, un tiempo decadente, ese medievo ofreciendo el diezmo que nos hace víctimas.
Se me vienen preguntas
Donde caen las creencias todo se desparrama…. Qué arte puede surgir o vivir entre nosotros?
Solo somos parte de esta porción de historia que nos toca vivir, ese minúsculo tiempo de trayectos en los cuales somos testigos.
Qué  hacemos los hacedores de la iconografía social y que provocamos a quienes cuestionamos con el Arte?
Qué  parámetros podemos manejar en esta  ruleta en que se convirtió el mundo? … en este mundo absolutamente injusto, donde la realidad se relativiza y la fantasía deseosa del poder se sienta en cómodos sillones.
No me sorprende que el arte se refugie en el pasado ni que algunos expresen su descontento con experiencias artistas polémicas y provocadoras.
En estos 20 años del S XXI
Que es el arte? Que dan los artistas?
Que le produce y cuestiona al espectador?
Leo lo escrito y abundan las preguntas,  no se si aventurarme a una respuesta de una relativa convicción.
Me pregunto si  lo más sano sería solo preguntarse.
20 años del SXXI cargados de obras sobredimensionadas muchas de ellas, como entretenimiento y espectáculo, el barroquismo intelectual, el libro guía para entender y un compendio de nuevas profesiones donde el artista y el espectador son los últimos eslabones.
Sensaciones
… Estando en mi taller, el aire de la mañana es más frío que en tarde, con mis manos sumergidas en la materia que siento al palpar con mis yemas lo áspero, lo dócil…y mis ojos despiertos por el sol perciben la abstracción virtual de formas y colores…
Será, al fin que los sentidos nos reafirman  nuestra existencia y no hay concepto que limite e interrupta  la experiencia?
El costado frágil y potente de conectarse con la creación, ese aislamiento necesario, ese reencuentro con nosotros mismos: el espejo.
Es que al estar en el taller, me percibo optimista, esa estrategia que tiene el arte de hacer, ese bello encanto de atraparte.
Diálogos entre lo que se hace y lo que nace. Al fin toda percepción del mundo exterior se dinamiza en un lenguaje atípicamente alentador.
El arte es un » arma» que construye y dispara directo a  nuestras almas. Es el aliento detenido, que nos hace más humanos.
La necesidad de decir sin hablar, de mostrar sin imponer de hacer para compartir.
Josefina Di Candia 

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